Influencia de una madre en el desarrollo de futuros líderes

Como mamá, tienes la gran oportunidad de enseñar liderazgo efectivo a través de tus palabras y hechos

Los líderes pueden aprender mucho de la labor de las madres. Te compartimos algunas lecciones que las mamás transmiten a sus hijos para que alcancen su mejor versión.

Las madres y los líderes tienen más en común de lo que piensas. Los principios básicos de criar a los hijos son similares a los principios de un gran liderazgo, dice la coach ejecutiva Katie Rowland, madre de dos infantes.

Ser padres es la última prueba de la capacidad de liderazgo de una persona. Tienes la responsabilidad de guiar y orientar a los jóvenes a través de todas las pruebas y obstáculos de su vida, para convertirse en seres humanos positivos y productivos.

Las primeras lecciones de liderazgo son a menudo aprendidas en el hogar, principalmente por la mamá al estar más tiempo en contacto con los hijos. A través del ejemplo de liderazgo de nuestra mamá, aprendemos qué hacer y qué no.

Y como mamá, tienes la gran oportunidad de enseñar liderazgo efectivo a través de tus palabras y hechos. Las lecciones de liderazgo que como mamá le transmites a tus hijos son para toda la vida.

Las siguientes son algunas de las lecciones de liderazgo que una mamá puede transmitir a sus hijos y que influyen en el desarrollo de futuros líderes:

El liderazgo exige acción. Las madres enseñan a sus hijos desde pequeños que deben llevar a cabo una serie de actividades para ganarse un permiso o tener algún tipo de gratificación. Bajo esta misma dinámica, los líderes suelen reconocer y gratificar a los colaboradores que llevan a cabo un buen desempeño.

Los líderes tienen una inclinación a la acción. Consiguen que sus colaboradores comprendan los desafíos a los que se enfrentan para que puedan ser parte de la solución y así superar cualquier dificultad.

Los líderes vuelcan su corazón y alma en su gente y su objetivo. Así como las madres cuidan y protegen a sus hijos, los líderes se preocupan por su gente y por el logro de sus metas. Invierten en sus colaboradores y objetivos sabiendo que en el largo plazo, el tiempo y la energía empleados habrán valido la pena.

Entienden que su éxito no se mide en lo bien que lo hacen de forma individual, sino en lo bien que lo hace su gente, además que así como las capacidades y habilidades de sus hijos son distintas, lo mismo pasa con los colaboradores.

Los líderes plantan semillas de éxito. El aprendizaje más grande del éxito proviene del hogar y las madres son clave para ello. Del mismo modo, los líderes invierten su tiempo para plantar semillas de éxito en sus colaboradores. Crean una visión positiva de lo que las personas pueden llegar a ser y continuamente animan y empujan a su equipo a lo largo de su camino.

Goethe decía: “Trata a las personas como si fueran lo que pueden llegar a ser y los ayudarás a convertirse en lo que son capaces de ser”.

Los líderes asumen posturas difíciles para que las personas lleguen a un nivel más alto. Las madres, así como los grandes entrenadores, dirigentes y líderes suelen ser comprensivos, pero también saben que una gran parte de su responsabilidad es que las personas sigan creciendo, por eso están dispuestos a tomar posturas difíciles, que a menudo los hace impopulares, por el bien de su equipo.

Por ejemplo, la mamá debe asumir un papel de tirana y prohibirle a su hijo adolescente tomar alcohol en la escuela secundaria. Puede parecer difícil para el adolescente no ser parte del grupo de jóvenes populares, pero entenderá que fue para su beneficio con el tiempo y que el respeto es más importante que la popularidad en el largo plazo.

Los líderes valoran la honestidad y la responsabilidad. Estos valores son fundamentales en el seno familiar, equipos deportivos, empresas y organizaciones. Sin honestidad y responsabilidad, la confianza nunca se podría dar. Y sin confianza, no se puede mantener el éxito a largo plazo.

En la secundaria, a los adolescentes se les hace fácil mentir, dicen que asisten a clases de guitarra cuando en realidad se van a jugar con los amigos. O inclusive falsifican la firma de mamá cuando obtienen bajas calificaciones. En ambos casos, por supuesto, la mamá se da cuenta del engaño y el adolescente aprende de la manera difícil a ser honesto y responsable de sus acciones, para evitar que cuando crezcan incurran en problemas con más consecuencias.

Los líderes proporcionan fuerza y esperanza en momentos complicados. La vida está llena de adversidades. Es interesante ver cómo las madres y los líderes manejan las adversidades que van surgiendo en su camino.

Las madres son el claro ejemplo de que cuando una persona pasa por momentos complicados, saca lo mejor de sí y desarrolla aspectos y capacidades que no imaginaba tener. A pesar de los momentos complicados, las mamás nos demuestran que el espíritu humano puede sobrevivir a cualquier cosa. Cuando tenemos problemas triviales, ellas nos recuerdan que podemos hacerle frente a cualquier cosa.

Los líderes recuerdan y aprecian las pequeñas cosas. Los líderes identifican las pequeñas cosas que son las que hacen una gran diferencia. Se dan cuenta de que detalles pequeños como el ser amable y saludar por la mañana, pueden forjar lazos más fuertes.

Un ejemplo de esto son las madres que en el proceso de aprendizaje con sus hijos, aplauden sus primeros pasos o cuando hizo bien una tarea. Los buenos líderes de este modo, son aquellos que son agradecidos con el trabajo que hace su gente e incluso los pueden gratificar. En ambos casos, se estimula que esas buenas acciones se repliquen con mayor frecuencia.

Los líderes mantienen todo en perspectiva. Aprender a priorizar lo importante de lo urgente es una de las máximas enseñanza de las madres, quienes de forma natural aprenden a organizar su tiempo para atender a sus hijos, hacer cuestiones de la casa e incluso trabajar muchas veces.

Los líderes nunca pierden de vista su visión. En un día cualquiera, las madres pueden verse inmersas en diversas tareas domésticas y profesionales, y hacer malabares para tener todo listo y al mismo tiempo recordar que mañana su pequeño tiene que entregar un proyecto de ciencias. Y a pesar de todas estas demandas, la mamá nunca pierde de vista que lo más importante es que sus hijos sean felices.

Del mismo modo, en el mundo de los negocios, los líderes tienen que desarrollar una visión periférica para estar atentos de varias cuestiones a la vez. Sin embargo, todos los pendientes no deben quitar su atención de lo que es importante o necesario para que la organización crezca y prospere.

Las madres hacen lo que hacen porque entienden que su propósito es ayudar a sus hijos a tener éxito en convertirse en la mejor persona que pueden ser.

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Fuentes: championshipcoachesnetwork.com, tanveernaseer.com

 

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