Transformando lo negativo en positivo

Ver constantemente lo negativo es un hábito que nos limita en nuestras relaciones y en nuestra capacidad de operar en el día a día

¿Es naturaleza humana ver lo negativo más que lo positivo? Si te pones a pensar no solo lo hacemos en los negocios, lo hacemos también en nuestra vida personal y con nosotros mismos. Si te preguntan todo lo que haces extraordinariamente, probablemente digas varias cosas, pero si te preguntan en qué puedes mejorar seguro tienes una lista más larga. Lo mismo pasaría si te hacen las mismas preguntas con respecto a tu equipo de trabajo.

Podemos decir que esta tendencia es una cuestión evolutiva. Para efectos adaptativos y de supervivencia nuestros antepasados debían fijarse más en lo negativo ya que tenía una utilidad más evidente e inmediata. Por ejemplo, ante una amenaza, el cuerpo reacciona con estados de alerta que generan cambios físicos que le permiten al ser humano huir de un posible peligro; una respuesta clara y específica para mantenerse con vida. Vera (2006) afirma que la tendencia natural es estudiar aquello que amenaza nuestro bienestar para sobrevivir y estar preparados para responder.

Sin embargo, hemos logrado como especie llegar a un punto donde son pocas las situaciones que amenazan nuestra vida y nuestra existencia como especie. Hoy tenemos una vida donde si bien hay que estar precavidos de algunos peligros, la mayor parte del tiempo estamos en ambientes controlados donde son pocas las amenazas reales.

Entonces, ¿por qué hay una atención tan marcada a lo malo, a lo negativo, a lo que no funciona? Martin Seligman en su libro La Auténtica Felicidad menciona que por cada cien artículos especializados sobre la tristeza, solo se publica uno sobre la felicidad. En cuanto al cerebro, existen estudios realizados por el Dr. Rick Hanson,  miembro del “Greater Good Science Center” de la Universidad de Berkeley, que demuestran cómo la duración de una experiencia negativa perdura más tiempo que una positiva, en sus palabras, “el cerebro funciona como velcro para las experiencias negativas y como teflón para las positivas”.

El problema que yo encuentro con este hábito, porque ver constantemente lo negativo es un hábito, es que nos limita en nuestras relaciones y en nuestra capacidad de operar en el día a día. Lo positivo no lo vemos porque es “como deberían funcionar las personas y las situaciones”. Sin embargo, aunque la utilidad de las situaciones positivas no parece tan evidente, principalmente porque sus consecuencias no son inmediatas (Vecina, 2006), no es recomendable dejar de señalarlas.

El Profesor Roy Baumeister de la Universidad de Florida igualmente demuestra, en sus estudios realizados, que “muchos buenos eventos pueden vencer los efectos psicológicos de uno malo”. Lo primero es identificar aquellas emociones y experiencias negativas que tenemos durante el día para poder contrarrestarlas en tiempo y duración con emociones positivas. Esto aplica de igual manera para nuestra área de trabajo en donde pasamos la mayor parte del tiempo y en ocasiones vivimos aparentemente un mayor número de situaciones negativas o al menos, son más perdurables en nuestra consciencia. Como colaborador es importante que fomentemos buenas relaciones y como líderes tenemos una responsabilidad aún mayor para promover culturas y ambientes en donde se experimenten emociones y actividades positivas que tendrán beneficios incluso en la productividad de nuestro negocio.

Aquí algunas ideas que podemos poner en práctica para desarrollar el hábito de poner más atención a lo positivo que a lo negativo y de alguna forma volver lo negativo en positivo:

  • Si detectas personas que suelen tener respuestas y comportamientos más negativos, no les pidas que sean más positivos (esto no ayudará), en cambio pídeles que vean desde diferentes perspectivas el problema por ejemplo, como si fueran de otra área de la empresa.
  • Cuando hablen de un problema pide por lo menos 3 soluciones al momento. Aunque no sea el plan de acción definitivo, el poder ver que hay muchas formas de solucionarlo puede bajar la ansiedad y elevar la capacidad de respuesta de tu equipo.
  • Fomenta prácticas de Mindfulness en la oficina. Especialmente cuando estén discutiendo una situación negativa, vale la pena detener el impulso de los pensamientos negativos.
  • No sobre-analices las situaciones. Concéntrate en lo que puede hacerse en el presente y sé proactivo. Date un tiempo para decidir, por ejemplo 30 minutos, y hazlo. En muchas ocasiones no hay más información disponible y darle vueltas a la que ya se tiene empeora la situación.

Bibliografía

  • Vera Posek, Beatriz. Psicología Positiva: una nueva forma de entender la psicología. Papeles del psicólogo, 2006 Vol. 27 (1) pp 3-8 www.cop.es/papeles
  • Vecina Jiménez, María Luisa (Universidad Complutense). Emociones Positivas. Papeles del psicólogo, 2006 Vol. 27 (1) pp 9-17 www.cop.es/papeles

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